Corrientes increíble: El alemán que hizo u$s6 millones juntando nueces en Lavalle

Info General - 05/12/2019

Dominicus Rohde es el ingenioso alemán que juntó más de US$6 millones para invertir en nuez pecán en Corrientes.


Nunca imaginó el alemán Dominicus que esas semillas de nuez de pecán traídas de Estados Unidos por Sarmiento a mediados del siglo XIX para parquizar, tendría tanto que ver con su cambio de vida.
Rohde nació en el sudoeste de Alemania, cerca de la frontera franco-alemana y luxemburguesa en un pueblo de solo 1.000 habitantes, en la provincia de Sarre. Fue al colegio en Francia porque era el más cercano, a 20 kilómetros de su casa.

 


Terminado los estudios decidió partir a Madrid para hacer un posgrado. Allí surgió la posibilidad de realizar una pasantía en la Argentina en una empresa germana de cerámicos para pisos por tres meses.


En su primera noche en el país conoció a Lía, una correntina que estudiaba en Buenos Aires, de quien se enamoró inmediatamente. Concluida la pasantía, la relación continuó a distancia a través de teléfonos, faxes y algunas pocas visitas. Dominicus entendió que de seguir la relación debía formalizarla: se casó con Lía y volvieron a Alemania por tres años para que su mujer aprenda el idioma y su cultura.


Los tres años se convirtieron en 23. Para no sentirse tan lejano, Rohde comenzó a importar vinos argentinos. "La libertad que sentís acá no la tenés en Europa, donde las reglas te agobian y te encierran", comenta desde La Nación.

 


Este año se realizó la primera cosecha de dos toneladas.


Cada Pascuas, junto a sus siete hijos visitaban parientes en Lavalle, en la provincia de Corrientes. Las valijas venían llenas de ropa usada para regalar a la gente del campo y volvían repletas de nueces pecán recolectadas en el campo de su suegro.


En todos esos años, el alemán buscaba un emprendimiento que le sirviera de excusa para volver al país. Un día, hace ocho años, mientras juntaba las nueces en una valija para regresar a Alemania, sintió que había una oportunidad en ese fruto. "Si se pudiera comercializar esta nuez, que anda tan bien sin ningún cuidado", pensaba.


Con 43 años sabía que "ahora o nunca" era el momento para hacer un giro de 180º. Junto a su cuñado correntino comenzó a interiorizarse en el tema. En el INTA lo ayudaron y le contaron que esa variedad se consumía mucho en Estados Unidos y que la plantación mínima para que sea rentable debía ser al menos de 1.000 plantas.

 

 

ALTERNATIVA POSIBLE


Sin dinero para invertir en tierras, plantas e insumos, buscó otra alternativa posible: a los clientes luxemburgueses que le compraban los vinos les contó de su plan. Ellos, especialistas en finanzas, le dijeron que todo lo referente a los proyectos verdes y de agro estaba de moda y que no le iba a ser difícil conseguir inversores.


"Me sugirieron que hable con los llamados gestores de fortunas de familia que no buscan un retorno a corto plazo, sino que piensan en las generaciones futuras", relata.


Hoy tienen 30 empleados que cuidan las 35.000 plantas en 500 hectáreas.


Primero se reunió con cinco de estos gestores que se interesaron en la compra de tierra y de un negocio a largo plazo. En cinco meses ya había recaudado medio millón de dólares. Siguió visitando gente y para fines de 2017 cerró su primer proyecto con 6,2 millones de dólares y 75 familias inversoras, entre alemanes, luxemburgueses, españoles, franceses, irlandeses y argentinos.
Bajo el nombre de Pecán Argentina, el proyecto cuenta con 720 hectáreas en la provincia de Corrientes, de las cuales 500 tienen 35.000 plantas. Este año fue la primera cosecha de dos toneladas.


El entusiasmo de los inversores contagió a otros veinte que quisieron participar del proyecto, pero ya no había cupo. Por lo que el emprendedor decidió hacer un segundo. Pecán Argentina II fue una copia del anterior, con 50 familias, el mismo monto de inversión y sigue abierto hasta fines de 2019.
La visita de los inversores es algo habitual.

 


Las 75 familias tienen mucho protagonismo: están al tanto de todo lo que pasa por este rincón del mundo, a través de newsletters, fotos e incluso les enviaron nueces de la primera cosecha. Además, en el campo, tienen un lugar donde pueden alojarse. "Son ellos los dueños de los campos. Tenemos un lodge donde vienen los inversores, se instalan o mandan a sus hijos por tres meses a trabajar", dice el empresario.


"La recuperación de la inversión empieza a los seis años de iniciado el proyecto y luego de cuatro años más el capital invertido se recupera en su totalidad", explica.


Aún recuerda esos primeros años cuando, sin riego instalado, era regar planta por planta con una manguera. Un ingeniero agrónomo le dijo que por planta debían ser 25 litros de agua y él pensó cómo podía calcular el tiempo exacto de esa medida.

 

 

SANTO ROSARIO


"Recé un Ave María y eran justo los 25 litros. A partir de ahí fue Ave María por planta, me hacía 10 rosarios por día. A veces no sé si las plantas crecieron por el riego justo o por mis plegarias diarias", recuerda.


Los árboles de pecan crecen durante 100 años y siguen produciendo 100 años más. Cada hectárea tiene entre 60 y 100 plantas, llegan a producir de dos a tres toneladas por hectárea y los valores van de cuatro mil a seis mil dólares por tonelada (a granel con cáscara).


El primer proyecto es de 6,2 millones de dólares con 75 familias inversoras.


Con 30 empleados fijos, la producción del alemán estará puesta hacia el hemisferio norte, Asia (China, Indonesia, India Tailandia) y Brasil, pero cree que el mercado interno también será de relevancia.


Una diferencia con muchos otros proyectos extranjeros es que Rodhe se unió y se nutrió de las distintas asociaciones públicas como el INTA y Cambio Rural, y privadas como el CREA y el consorcio Cappecan que nuclea a los productores de nueces pecán.


Lía todavía extraña su vida europea, pero Dominicus ya no. "Me gusta esta vida rústica correntina, de gente leal, de laburo y guapa. Al principio me costaba entenderlos, lo único que comprendía era 'si patrón', pero hoy me siento uno más de ellos", concluye.